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Los Montes Vascos, nexo de unión entre la Cordillera Cantábrica y los Pirineos, es uno de los destinos más atractivos y originales para disfrutar de la montaña y de sus múltiples posibilidades. Una de sus partes más interesantes es la Sierra de Amboto o Montes del Duranguesado.
Los Montes Vascos, repartidos entre el País Vasco y Navarra, es un destino perfecto para disfrutar del encanto del turismo rural, para los amantes de la espeleología o la arqueología, así como un gran destino de aventura gracias a las peculiares características geológicas de su fisonomía. Peñas de Durango o Montes del Duranguesado es una de las mejores elecciones si decidimos finalmente viajar a los Montes Vascos puesto que posee algunos de los rincones y parajes más populares de este cordillera. Los Montes del Duranguesado se encuentran en el sur de la provincia de Vizcaya, concretamente en la Comarca del Duranguesado. Este emblemático conjunto de picos de los Montes Vascos posee un patrimonio natural y cultural increíble, además de ser escenario de la gran mayoría de los mitos y leyendas del País Vasco protagonizadas por seres fantásticos. Uno de los rincones más visitados de los Montes Vascos se halla en Oñate, el Santuario de Nuestra Señora de Aránzazu. Se trata de un templo cristiano situado en medio de las montañas y rodeados de hayedos y robledales de una belleza indescriptible. Sin lugar a dudas, una de las visitas obligadas de la zona. Las Peñas del Duranguesado también son famosas por encontrarse insertadas en el importante Parque Natural de Urkiola, una de las reservas más ricas de la Cordillera Cantábrica. Además de maravillarnos por su flora y fauna, en el parque se puede realizar un gran número de actividades y deportes de aventura. Este rincón natural hará las delicias de los grandes amantes del senderismo y de la bicicleta de montaña puesto que el parque ofrece una lista de rutas de senderismo bastante llamativa. Las tres grandes rutas o senderos que atraviesan el parque son: Euskal Herria, el Sendero de Vuelta a Vizcaya y la Ruta del Vino y el Pescado. También hay espacio para la espeleología, en la Cueva de Balzola, y para la escalada. En definitiva, los Montes Vascos, y en concreto los Montes del Duranguesado, configuran uno de los espacios naturales imprescindibles del norte de la Península Ibérica, una tierra de leyenda y aventura que no les defraudará.