Cuando programamos salidas en plena naturaleza, frecuentemente alimentamos un problema que atenta contra los ecosistemas y que debemos tener siempre en consideración. Éste es el de la utilización de numerosas
bolsas de plástico que, al final, acaban siendo arrojadas a la naturaleza provocando un deterioro medioambiental que ya estamos notando desde hacew tiempo. Y no sólo incluimos a los que tiran las bolsas de plástico por ahí, sino a
nosotros mismos, que con nuestra buena intención dejamos las bolsas y la basura en contenedores. Estos contenedores y papeleras, en demasiados casos, no son recogidos con mucha frecuencia, y al quedar abiertos o volcar,
las bolsas de plástico y otros contaminantes se van esparciendo por el lugar.Estas tardan en degradarse cientos e incluso miles de años, llegando a afectar gravemente los ecosistemas y dañando a la fauna y flora directamente.

Hay diferentes métodos para evitar el uso y desecho de estas contaminantes pero necesarias bolsas, y quizás el mejor, viene siendo el más tradicional: el uso de bolsas fabricadas con tela. Estas son mucho más resistentes, no contamina puesto que no la desechamos al usarlas, y nos serviría numerosas veces. Desde siempre, al comprar el pan, al almorzar en el campo,... se han utilizado las bolsas de tela (algodón, cáñamo, lino,etc.) para transportar los alimentos, y tras innumerables usos, aunque se desechen, no son contaminantes.

Un hecho tan simple puede marcar la diferencia entre conservar nuestra Madre Tierra tal y como es para que en nuestro planeta siga habiendo equilibrio, básico para la vida, y que no podamos legar a nuestros hijos este paraíso terrenal que a nosotros nos han legado.
Viajemos respetando este
código de tolerancia y respeto por el medio ambiente, y tengamos en cuenta que la mejor manera de no contaminar es utilizar los menos productos contaminantes posibles. Así evitaremos de raíz el problema.