En
la nueva era de la tecnología, son muchos los
aparatos y sistemas que se ponen en funcionamiento para observar y estudiar el planeta, sus cambios constantes, sus distintas etapas, etc.

Sabemos que alrededor de La Tierra, en órbita, existe una
red de satélites multifuncionales y con las tecnologías más punteras de nuestros tiempos. Pues bueno, estos satélites también
velan por la salud del planeta y vigilan las catástrofes naturales desde una perspectiva más que interesante. Con la utilización de la red de satélites, podemos desarrollar una respuesta inmediata a diferentes desastres naturales, tanto los provocados por la misma naturaleza como por el hombre.
Esta tarea está fundamentada, entre otros proyectos y directrices internacionales, en la
Carta Internacional sobre el Espacio y las Grandes Catástrofes, firmada en el 1999 entre ESA y CNES, que pone a disposición de instituciones y afectados el potencial observatorio de la red de satélites en estos casos, un recurso importantísimo para enfrentarnos a estas catástrofes, e incluso prevenirlas y minimizarlas al máximo. A la Carta Internacional sobre el Espacio y las Grandes Catástrofes se fueron uniendo otras agencias e instituciones proggresivamente, como la CSA de Canadá, la NOAA de EEUU (Administración Nacional de Océanos y Atmósfera), la ISRO de la India, la CONAE de Argentina, la JAXA de Japón, el USGS de EEUU, el BNSC de Gran Bretaña, y la CNSA de China; aunque existen empresas e instituciones menores que también se relacionan con esta Carta Internacional sobre el Espacio y las Grandes Catástrofes.
Datos: Madri+d
Independientemente del lugar donde se produzcan estas catástrofes y a quién le afecte, estas agencias e instituciones controlan y minimizan en la medida de lo posible los efectos que produzca, aportando
datos vitales y muy específicos sobre el origen y la evolución de la catástrofe, y haciendo posible una respuesta inmediata a nivel internacional para hacer frente al avance y a los efectos de inundaciones, mareas negras, huracanes, terremotos, erupciones volcánicas y demás catástrofes naturales o provocadas por el hombre. Millones de ecosistemas, de personas y de espacios naturales se ven beneficiados en la actualidad por la efectiva vigilancia desde los satélites, grandes aliados para la causa.